Diputado Gonzalo Arenas: La historia y contradicciones del hombre que “empapeló” a Pérez Yoma

→ 24 de agosto de 2009

Fuente: El Mercurio.

Fue agnóstico, y terminó como supernumerario del Opus Dei. Empezó como liberal en lo económico, y ahora le gusta un Estado fuerte. Hijo de militar, no tiene un juicio definido del gobierno de Pinochet. Conservador en lo valórico, es bueno para los chistes de doble sentido y el ringtone de su celular es de los rockeros AC/DC.

Rodrigo Barría Reyes

Gonzalo Enrique Arenas Hödar tiene 37 años, una esposa, tres hijas, cuerpada de ex rugbista, voz potente y convicciones que parecieran entrar en colisión.

El diputado que esta semana se hizo “famoso” en todas las pantallas de TV lanzando, ofuscado, papeles a la testera donde estaba el ministro del Interior, Edmundo Pérez Yoma, es hijo de Juan Arenas, militar en retiro, y de Pamela Hödar, animadora de Canal 7 durante el gobierno militar.

La profesión de su padre obligó a Arenas a vivir en Viña del Mar, Quillota y Angol. Incluso en Venezuela.

Gonzalo entraba a la adolescencia, y su mamá conductora del Festival de Viña le trajo una inevitable popularidad entre sus compañeros y las muchachas del barrio. Con entradas liberadas para el show, Arenas y otro lote de amigos partían a la Quinta Vergara para disfrutar en platea de grupos como Soda Stereo o GIT.

Un día, aburridos de la seria ubicación, pidió entradas para galería. Al final del show decidieron pasar de nuevo a platea. Arenas fue detenido por carabineros. Nadie le creyó el parentesco.

Arenas solía aburrirse en clases en el Instituto Presidente Errázuriz, y por eso su afición era la lectura, especialmente historia. Sus textos favoritos son los de la Segunda Guerra Mundial, y hoy en su despacho del Congreso hay una galería con sus líderes predilectos: Churchill, De Gaulle, Truman, Reagan y Juan Pablo II. El que falta en esa muestra es Pinochet. La razón es simple: el diputado aún no tiene un juicio definitivo del gobierno militar.

Es cierto: iba a las caravanas del “Sí”, pero más que por convencimiento político, para conseguir teléfonos de niñas buenas mozas. Ni siquiera tiene claro cómo hubiese votado si hubiese tenido edad para hacerlo en el Plebiscito del ’88.

A los 15 años ingresó a la Escuela Militar. Estuvo dos años como cadete. Pero terminó por retirarse, dio la PAA, e ingresó a Derecho en la Universidad Católica.

El primer día de clases un estudiante repartía volantes invitando a un encuentro en la UDI con los entonces presidente de la juventud, Darío Paya, y el diputado Andrés Chadwick.

Se encantó con el partido y su “mística”. Y comenzó a militar. Pasó por todos los cargos de la juventud UDI.

Pero Arenas hasta los 24 años no creía en nada. Lejano de la Iglesia, ya había generado una pequeña conmoción cuando años antes avisó que no haría la confirmación. Todo cambió cuando, en el último año de universidad, se empezó a preguntar por la muerte. Un amigo de la UC le dio el dato de un cura para que fuera a conversar sobre lo que le inquietaba. Y le impactó que el sacerdote, fanático del fútbol, dejara de ver un partido en TV para atenderlo. A eso se sumó un viaje que Arenas hizo a Tierra Santa y Roma con ocasión del Jubileo del año 2000.

Hoy es supernumerario del Opus Dei.

Cuando egresó de Derecho, trabajó en la Fundación Jaime Guzmán, luego en la Universidad Andrés Bello, y más tarde en una oficina de abogados. Fue cuando lo llamaron para ser jefe de gabinete de Hernán Larraín cuando llegó a la presidencia del Senado. Ahí tuvo su segunda gran conversión. Decidió arriesgarse, y se presentó como candidato UDI en el complejo distrito de Angol. Justo en la zona, Arenas había vivido cuando niño, su familia tenía una red de amistades y su suegro poseía terrenos (los mismos que han sido atacados por mapuches en las últimas semanas).

Ahora su zona es el argumento para quienes defienden que le haya lanzado los papeles a Pérez Yoma. Y también para quienes lo critican. Los primeros dicen que con su carácter algo impulsivo quiso defender su distrito. Los segundos creen que su inesperada acción “mediática” se explica porque está repostulando a la Cámara.

  1. Cristián Echeverría dice:

    A Gonzalo no lo veo hace mucho tiempo…desde que fuimos a trabajos de Invierno a Purranque, fuimos tremendos compañeros de curso, amigos yuntas…
    Es una tremenda persona, divertido y apasionado…con las contradicciones propias de todos quienes nacimos el 73′ como hijos de militares, y que no teníamos la edad suficiente para mirar con mayor objetividad esos pasajes de nuestra historia.
    Le deseo toda la suerte del mundo.

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